Evitemos otra tragedia por la irresponsabilidad
Autor: - Fecha: 2017-07-16 15:33:24
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Por lo agitado del escenario político, la noticia del incendio en una furgoneta que transportaba balones de gas, y que posteriormente ocasionó una explosión con cuantiosos daños materiales, en un exclusivo distrito de Lima, ha pasado inadvertida.


La tragedia ocurrió en Lima, pero bien pudo registrarse en provincias. Hace tiempo que hemos lanzando nuestra voz de alerta frente a la forma irresponsable con que se trasladan balones de gas, pero el asunto parece no preocupar a ninguna  autoridad. Respecto a lo ocurrido en la capital recientemente, 12 personas han  resultado heridas. Otras tres han presentado serios problemas respiratorios y, por suerte, nadie falleció. Sin embargo, las gigantescas llamas fueron la advertencia de que la desgracia estaba cerca.


Hasta el momento la Policía no establece las causas reales de la explosión. Se especula que el camión repartidor de gas tuvo un desperfecto y una chispa  eléctrica fue la que prendió el fuego en los balones. Se dice, también, que los balones no fueron ubicados correctamente, y que el sobrepeso fue la causa. Tantas hipótesis, pero eso, por ahora, importa poco. Los municipios del país debe reglamentar el tránsito de furgonetas que transportan gas.


Se les debe prohibir el desplazamiento por las zonas urbanas. Incluso, cuando lo hagan por vías industriales, lo deberían hacer en horarios reglamentarios. Pero, así como las comunas deben tomar en cuenta esta sugerencia, la Policía debe hacer su tarea.


A la institución del orden debe corresponderle el emitir permisos especiales para transportar balones de gas. Esta tarea bien podría endosársele a la  Superintendencia Nacional de Control de Servicios de Seguridad, Armas, Municiones y Explosivos de Uso Civil (Sucamec).


El famoso orador mexicano Miguel Ángel Cornejo aseguró en una de sus charlas que la principal enfermedad de América Latina es la informalidad. Y tiene mucha razón.


Muchas veces aspiramos a crecer económicamente de forma improvisada y sin aplicar las normas y reglas de las instituciones reguladoras. No lo hacemos porque nos aferramos a esa absurda teoría de que porque uno o más no lo hacen, por qué tendríamos que hacerlo. Recientemente acabamos de ser espectadores del dantesco incendio ocurrido en la galería Nicolini, en Lima.